Doña Eucaristía 1
Un día Doña Eucaristía se encontraba sentada en uno de los bancos sucios, donde los deambulantes acostumbran dormir, en el Paseo de Diego, y allí leía su Biblia de letras gigantes en voz alta. Mientras leía cayó en un éxtasis, tuvo la revelación de un suceso que le iba a ocurrir allí. Un día después Doña Eucaristía regresa para seguir leyendo su Biblia, pero esta vez con tono de autoridad, como una diosa, como Iris, la de la mitología griega. Al dar comienzo a su lectura los cielos se nublaron y las aves comenzaron a revolotear dispersas en él. Al llegar el momento de comenzar a leer el evangelio de Lucas, recitaba y contaba:
“Después tomó el pan – Doña Eucaristía con mucha emoción y levantando el tono de voz continuó… – y dando gracias lo partió”.
Al instante Doña Eucaristía empezó a sudar y a ver borrosas las gigantescas letras de su Biblia. No tuvo control de lo que le pasaba. Las lágrimas se le salían… eran rojas y muy pesadas. Sentía su cuerpo hecho pedazos y como una vela que se iba derritiendo a fuego lento, se fue deslizando por aquel banco hasta tocar el piso. Comenzó a bajar por todo el Paseo de Diego impulsada por las manos de un dios. Era Dionisio, envuelto en un líquido que dejaba sus rastros en las cunetas. Al culminar su peregrinación, Doña Eucaristia se fue escurriendo por la alcantarilla que queda frente al Banco Popular, al final del Paseo. Y gota a gota se fue cumpliendo la revelación que el día anterior recibió en forma de visión.
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1 Eucaristía Pérez González (del griego: Εuχαριστία eucharistia, "acción de gracias") (1930-2007) Residente de la calle Robles de Río Piedras. Su padre Jacinto Pérez, hombre trabajador y su madre Ana González, ama de casa. A Eucaristía le atrajo desde pequeña la lectura, le gustaba Julia de Burgos, Abelardo Díaz Alfaro, Emilio Díaz Valcárcel, entre otros; pero su libro preferido siempre fue la Biblia.
En el 1955 se casa con Epifanio García Rodríguez y en el 1957 nacen Raquel y Juan García Pérez, hijos gemelos de Epifanio y Eucaristía. Raquel y Juan al cumplir 21 años se fueros para Nueva York en busca de un sueño mejor, que sabrá Dios si lo encontraron.
Los martes y jueves Eucaristía se sentaba a leer la Biblia en el Paseo de Diego. El año 2005 quedó viuda de Epifanio quien siempre le decía: “debes tener mucho cuidado en Río Piedras. Mira que te puede pasar algo”, a lo cual ella respondía siempre: “Negro, no te preocupes que yo voy con Dios”. Dos años más tarde su vida culminó: noviembre de 2007. Hasta este día no se sabe a ciencia cierta que fue lo que le ocurrió.
http://es.wikipedia.org/wiki/Doña.Eucarist%biog./?
sábado, 8 de noviembre de 2008
el ratoncito amarillo
Para Deliris
En el asqueroso mundo de los ratones existía un curioso y extraño ratoncito amarillo llamado Alí, creció como todos los ratones buscando siempre la basura de cada día. Continuamente se encontraba solo y muy pocas veces se dejaba ver por los demás ratones ya que estos se burlaban de él por ser un ratoncito amarillo. Aquellos que lo lograban ver le ofendían apodándolo “guineo con patas”. A decir verdad, era bien notable su color amarillo en comparación con el color de los demás ratones. Alí pertenecía a la población de ratones urbanos, son los que se mueven por toda la ciudad, mayormente en los zafacones. Existía otra población de ratones que era la que gobernaba todo llamada “Los de abajo” ya que vivían en los alcantarillados… en ese mundo oscuro y subterráneo. Alí, en su peregrinación, llego hasta una librería ubicada en la Ave. Ponce de León y allí se estableció para vivir. Meses atrás su familia fue llevada a los suburbios con “Los de abajo”. Alí quedó solo pero libre gracias a su tremendo escape de “cola cortada” líder de “Los de abajo”. Mientras se acostumbraba a la soledad, Alí buscó la forma de entretenerse y fue en esa búsqueda que aprendió a leer. Ya no pasaba tanto tiempo hurgando en los zafacones de la ciudad; sino que recolectaba comida duradera, para así poder leer más libros cada día. Disfrutó de la lectura de la Historia de Puerto Rico de Fernando Picó, en las noche recitaba la poesía de Francisco Matos Paolis, Neruda y Benedetti, fantaseaba con los cuentos de Cortazar y Borges y reflexionaba con los de Tolstoi, Unamuno y lecturas de la Biblia. Alí se convirtió en un fascinante lector de primera. Sólo le faltaba dejar de ser ratón y dialogar en las tertulias de los intelectuales de su época; pero ese llegó a ser unos de sus deseos menos posible. Un día (y sí, ahora es que por fin viene la famosa frase inicial de cuentos “Un Día”), mientras leía un texto sobre cómo escribir un cuento, se le ocurrió la fabulosa idea de aprender a escribir con su cola. Aunque su cola no era tan larga, logro conseguir un lápiz que se acomodara a la medida de su cola. Le tomó varios meses , pero entonces su precisión con el lápiz era casi perfecta. Fue entonces que decidió escribir su historia, la que ahora mismo te estoy contando. Como acto de magia se cumplió mi sueño de ser humano, pues me han leído todo este tiempo como a un ser humano; sin embargo soy, y al fin y al cabo siempre seré el ratoncito amarillo. – Alí
En el asqueroso mundo de los ratones existía un curioso y extraño ratoncito amarillo llamado Alí, creció como todos los ratones buscando siempre la basura de cada día. Continuamente se encontraba solo y muy pocas veces se dejaba ver por los demás ratones ya que estos se burlaban de él por ser un ratoncito amarillo. Aquellos que lo lograban ver le ofendían apodándolo “guineo con patas”. A decir verdad, era bien notable su color amarillo en comparación con el color de los demás ratones. Alí pertenecía a la población de ratones urbanos, son los que se mueven por toda la ciudad, mayormente en los zafacones. Existía otra población de ratones que era la que gobernaba todo llamada “Los de abajo” ya que vivían en los alcantarillados… en ese mundo oscuro y subterráneo. Alí, en su peregrinación, llego hasta una librería ubicada en la Ave. Ponce de León y allí se estableció para vivir. Meses atrás su familia fue llevada a los suburbios con “Los de abajo”. Alí quedó solo pero libre gracias a su tremendo escape de “cola cortada” líder de “Los de abajo”. Mientras se acostumbraba a la soledad, Alí buscó la forma de entretenerse y fue en esa búsqueda que aprendió a leer. Ya no pasaba tanto tiempo hurgando en los zafacones de la ciudad; sino que recolectaba comida duradera, para así poder leer más libros cada día. Disfrutó de la lectura de la Historia de Puerto Rico de Fernando Picó, en las noche recitaba la poesía de Francisco Matos Paolis, Neruda y Benedetti, fantaseaba con los cuentos de Cortazar y Borges y reflexionaba con los de Tolstoi, Unamuno y lecturas de la Biblia. Alí se convirtió en un fascinante lector de primera. Sólo le faltaba dejar de ser ratón y dialogar en las tertulias de los intelectuales de su época; pero ese llegó a ser unos de sus deseos menos posible. Un día (y sí, ahora es que por fin viene la famosa frase inicial de cuentos “Un Día”), mientras leía un texto sobre cómo escribir un cuento, se le ocurrió la fabulosa idea de aprender a escribir con su cola. Aunque su cola no era tan larga, logro conseguir un lápiz que se acomodara a la medida de su cola. Le tomó varios meses , pero entonces su precisión con el lápiz era casi perfecta. Fue entonces que decidió escribir su historia, la que ahora mismo te estoy contando. Como acto de magia se cumplió mi sueño de ser humano, pues me han leído todo este tiempo como a un ser humano; sin embargo soy, y al fin y al cabo siempre seré el ratoncito amarillo. – Alí
la sombra
En la desolada afueras de la estacion del tren rio piedras todas la noches se paseaba una sombra que arrastraba con sigo un torbellino de hojas secas . cuentan quienes la han visto que la sombra no busca asustar a nadie sino que solo parece bailar una danza muy de antaño para encontrar su pareja de baile. Otros cuentan que tiene aspecto de meduza y que al bailar las hojas secas se van convirtiendo en piedras.
Según algunos jóvenes que se han dado la tarea de investigar el caso con un poco mas de cuidado dicen que al parecer la sombra no es una sombra , que es una bolsa negra que a las diez y media de la noche un deambulante la coloca en un conducto de aire de las afuera de la estacion y cuando el ultimo tren pasa, la bolsa se llena de aire y se levanta junto con las hojas y jira hasta que el viento la deje caer y desaparese.
Según algunos jóvenes que se han dado la tarea de investigar el caso con un poco mas de cuidado dicen que al parecer la sombra no es una sombra , que es una bolsa negra que a las diez y media de la noche un deambulante la coloca en un conducto de aire de las afuera de la estacion y cuando el ultimo tren pasa, la bolsa se llena de aire y se levanta junto con las hojas y jira hasta que el viento la deje caer y desaparese.
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